Gracias, Steve.

 

No he tenido la oportunidad de conocer a Steve Jobs en persona, ni siquiera lo he visto alguna vez de lejos.

Todo lo que conozco de Apple y del propio Steve es a través de lecturas en libros, blogs y páginas web.

Llevo siendo seguidor, admirador y observador de Jobs desde hace bastantes años. He leído y pensado tanto sobre él que se ha llegado a convertir en una figura mítica, en una especie de mentor, en un guía espiritual y en un punto crucial de referencia, al principio sólo en el aspecto más puramente tecnológico, pero a medida que más he aprendido sobre él, me ha influenciado en otros aspectos más intrínsecos, ha marcado mi filosofía empresarial pero también ha definido algo dentro de mí a nivel más primario y personal. Y más concretamente, puedo decir que desde 2007 he sido un discípulo tan serio de él que he sufrido cambios en mi persona bastante importantes. Ha día de hoy, puedo confirmar que soy como soy gracias a Steve Jobs.

Su impronta ha trascendido fronteras geográficas y culturales, su campo de distorsión de la realidad ha tenido un alcance de millones de kilómetros. Su visión, estilo y estética han quedado patentes en miles de productos, servicios, empresas y emprendedores. Steve ha sido la fuente de inspiración y la meta a alcanzar. Me entristece hondamente que haya fallecido a una edad tan temprana; me da rabia el hecho de no poder descubrir qué otras grandes ideas podría haber dado su ingenio imparable en los próximos años; me inquieta el futuro de Apple a partir de ahora; y tengo la convicción de que nunca nacerá otro Steve, y por ello, me enorgullece profundamente haber sido testigo directo de un momento inmensamente crucial y trascendental en la historia de la tecnología y las comunicaciones. Haber sido un contemporáneo de Steve Jobs me honra como ser humano.

Los mejores deseos y fuerzas de un desconocido admirador a su esposa y familiares.

 

Aïssa López
CEO